Padre Nuestro

Sentado en una silla, se prende la luz, y se le ilumina la cara con una sonrisa y con una lucecita enamorada en sus ojos.
- “Navidad”.
“ Tengo 3 hijos, Aldo, Gabriella y Franco. Hermosos, cada uno especial. Cada uno con sus gustos. Tan distintos entre sí, pero todos iguales a mí. Cada uno con sus gustos” (dice esto último, lentamente, masticando y digiriendo cada sílaba) Navidad (se sienta bien erguido, cara seria, pensativa)

Se pone de pie, y comienza a caminar lentamente de un lado para otro, pensando y hablando en voz alta.

- “Aldo. A mi hijo mayor le gusta todo lo que tenga que ver con deportes. Mas bien con pelotas. Fútbol, básquetbol, voleibol, tenis. Tenis! Eso es. Total el año pasado le regalé una pelota de fútbol, le duró tres semanas, pero bueno. Tenis. Raqueta, y un frasco de pelotas amarillas, bien amarillas. Con letras grandes que digan...Líder. Gabriella. Muñecas. Todo lo que sean peines, espejitos, escobillas, pinturas y esmaltes de colores chillones y con lucecitas. ¡Las Tarjetas! (tomándose la cabeza y mirando al público) No he comprado las tarjetas y ya estamos a fines de Octubre. (saca un papel telefónico largo, revisa el papel y saca cuentas de cuántas necesita) ¡10 por mil! Raqueta y pelotas en el Super, escobillas, peines, pinturas y esmaltes chillones. Franco. Mi mamá: ¿Qué le hace falta al niño? Ropa. Me ahorro la ropa para el verano, traje de baño, poleras. Y mi suegra, Juguetes! Bien, me ahorré uno.
Raqueta y pelotas. Escobillas, peines, pinturas y esmaltes de colores chillones. ¡Las Tarjetas! (tomándose la cabeza y mirando al público) Llamara mi mamá y a mi suegra”.

- “Navidad” (una sonrisa con ojos enamorados)

Comienza un sonido de calle: bocinas, micros, ruido, etc. Toda la gente camina de un lado para otro, (participa en esto todo el plantío) el camina esquivando personas, recoge bolsas, raquetas, pelotas, muñecas, etc. Camina de un lado al otro, luego comienza a girar de un lado para otro retrocediendo, lo llevan de las axilas, cae a tierra, gatea, se va hacia atrás de la silla. La gente se fue. Todo se detiene. Queda detrás de la silla... se asoma. Sonriendo dice: “Terminé”.

Compré casi todo. Las raquetas, las pelotas bien amarillas, las escobillas, peines, pinturas y esmaltes de colores chillones, ¡Las tarjetas! (tomándose la cabeza y mirando al público) no puede ser, y ya estamos a fines de Noviembre! Llamé a mi mamá y a mi suegra. Quedan los adornos, la cena ¡¿Qué vamos a comer?!, el mantel con broderie, las servilletas, y ya estamos a principios de Diciembre! (mira al cielo) Dios mío, me tienes que ayudar!

(Se dirige a la esposa) Mi amor!!, voy a estar rezando un ratito, para que acuestes a los niños. No me demoro mas de tres minutos y me ayudas a sacar las cuentas de los gastos!

(Se dirige a la silla, se arrodilla para orar) Espera en silencio: “Las tarjetas. (pausa) “Padre Nuestro que estás en los cielos...”
- Sí?
(mira extrañado a su alrededor, se levanta y se dirige a su esposa) “Mi amor!! Te pido que por favor no me interrumpan por un rato. ¡Quizás fueron los niños! Al tiro salgo para que me ayudes a sacar las cuentas...” (se arrodilla nuevamente)
“ Padre Nuestro que estás en los cielos...”
- “Sí?”
- “¿Quién es?”
- “Soy yo, Dios. A quién tu llamas.”
- “La verdad es que no te estaba llamando, sólo estaba rezando, como hago casi todos los días”. (silencio)
- “Padre nuestro que estás en los cielos... (pausa pequeña) santificado sea tu nombre”.
- “¿Sabes lo que es santificado?”
- “No, no lo sé. ¿Qué significa santificado? (silencio. Espera una respuesta. Continua) Hágase tu voluntad, en la tierra así como en el cielo.”
- “¿Quieres que mi voluntad se haga en la tierra?”
- “Eeeeh... en realidad no me lo había preguntado. Creo que sí, o no?
- “¿Haces mi voluntad?”
- “Bueno creo que sí. Voy a la iglesia todos los domingos, siempre doy dinero a los que me limpian los vidrios, cuido a mi familia y no le hago mal a nadie.
- “¿Antonio, haces mi voluntad?”
- (mira al suelo, los regalos) Hice un pesebre. Puse al niño Jesús en el centro, como nunca antes compré paja, 2 animales nuevos y una lucecita en forma de estrella de Belén. Uff... sabes Dios, yo realmente necesito terminar, y esto normalmente no me toma mas que unos minutos. Aún me falta terminar algunos detalles para celebrar tu día Señor.
- “¿Qué celebras tu Antonio?”
- ¿Qué celebro yo? Bueno, celebro la paz de esta época. El espíritu navideño, la risa de los niños, sus caritas cuando abren los regalos, las tarjetas en la pared, la cena a la luz de las velas adornadas con coquitos de pinos, ... y mi primo Andrés vestido con una panza grandota, su traje rojo con hebilla ancha, y la barba extraña y tan blanca. ¡¡Jo, Jo, Jo!! Los cachetes teñidos con algún polvillo secreto de mi tía Andreína.
- “¿Qué celebro yo Antonio?”
- Perdón. No escuché Dios.
- “¿Qué celebro yo?”
- “Nació tu hijo.” (duda) “¡Mi amor, dónde dejaste la Biblia. Gracias! “ (Busca, y lee, Lucas 2:8-20)
- “¿Qué celebro yo?”
- “Celebras el día que en que tu amor se hizo hombre. El día que tu palabra germinó en nuestro campo. Celebras el día que Jesucristo, tu único, dejando atrás la gloria de tu presencia, se hizo como yo, para mostrar, como lo haces ahora, mi ceguera. “abrir los ojos a los ciegos”, ahora entiendo, para que vean tu verdad.
Fue un día de gran alegría. Los ángeles cantaban: ¡Gloria a Dios en las alturas! Los pastores corrieron a buscarlo, sabían que era el día que tanto habían esperado. Hasta unos sabios que vinieron de Oriente, guiados por una estrella, llegaron a verlo y le ofrecieron hermosos y costosos regalos, para tu hijo sí, para tu hijo. Verdaderamente fue un día de mucha alegría, y tu hijo era el centro. Tu hijo, tu único, era el centro.
-“¿A quién buscan tus hijos, Antonio. A quién esperan ellos?”
-“ (silencio) A mi primo Andrés, ... al viejo pascuero.
-“Yo envié a mi Hijo para mostrarte la verdad, pero tú has seguido la mentira!
Antonio ¿Estás dispuesto a hacer mi voluntad?”
Los regalos, la tradición, ... ¡Las tarjetas! (tomándose la cabeza y mirando al público- se ríe mirando hacia abajo. Se arrodilla al lado de la silla, y vuelve a orar) “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, Venga a nosotros tu reino. (pausa- mira hacia arriba y sonríe, se levanta, se sacude, va hacia la puerta y agachándose con los brazos abiertos, les grita) “¡Niños, vengan, quiero contarles una historia!”