Trama:
Gente se sube a un colectivo con regalos que recién han
comprado en las tiendas. Cada persona tiene su posición frente
a la Navidad. El primer pasajero lleva hartos regalos, pero su posición
es casi “neutra”: regala porque la costumbre es esa. no
le interesa el viejo pascuero, la buena onda ni el trasfondo cristiano
o
pagano. Además habla poco. Es apático frente a la Navidad,
pero no es una persona apática frente a la vida, sólo
que es “sobrio”. En el segundo acto, se sube una señora
habla y no escucha. Habla de todo y su punto de vista es lo tradicional:
la Navidad es linda, mágica y es importante hacer creer a los
niños que Santa Claus existe, claro que eso lo dice en el tercer
acto cuando ya se ha subido la madre y su hijo (a) (donde el niño
(a) juega un rol más importante porque está pasando por
la etapa del “¿por qué?” y se desubica).
El cuarto acto es medio sorpresivo porque entran los “cantantes
colectivos” y
hacen su rutina. El quinto acto y fina. el taxista y el hombre adulto
están sentados en la vereda o en un paradero ( se podría
usar una de las bancas de la iglesia) conversando, picadísimo
uno, abismado el otro (taxista). Allí es donde realmente se
revela el apego que el adulto tenía a la pascua y cómo
se sentía
si regalos (recuerden que, al comienzo, era apático). anteriormente,
en el tercer acto, se había comentado sobre un regalo que nunca
envejecía, no se deterioraba, nadie te lo podía quitar,
pero costaba la vida entera y que nadie lo había querido comprar
porque era muy caro, etc. En el último acto, ellos lo comentan
y se preguntan de que se habrá tratado ese regalo.
PRIMER
ACTO
(Se sube el hombre con regalos al colectivo)A: buenas tardes.
T: (el taxista siempre habla pausado) Buenas.
(Silencio suficiente para que el público se sienta incómodo)
A: Hizo calor hoy día.
T: Si. Dijeron 34 grados por la radio.
A: Se me hizo como 40. Caminando, comprando...
T: Y manejando también
A: Me imagino
(Silencio relativamente largo. El pasajero va inspeccionando el interior
del auto)
A: ¿De qué año es su auto?
T: Del 86.
A: (con cara de asombro) Miiira. ¿Japonés, no es cierto?
T: Coreana, Hyundai. La cuido, nunca dejo que se ensucie, siempre
tengo los papeles al día, revisión técnica, el aceite,
neumáticos, repuestos. Y es plata que no se pierde.
A: Se nota. Admirable.
(Silencio)
T: Se pierde mucha plata en esta fecha. antes no se gastaba tanto.
Con esto de los “jagures” de Latinoamérica gastamos más
de los que debemos para mantener nuestra imagen. en mi época
se pasaba mejor con menos... si los regalos son lo de menos.
A: Claro, que ¿qué vamos a hacer? Los tiempos cambian
y uno se tiene que adecuar.Luz se apaganSEGUNDO ACTO
( se sube la señora llena de paquititos chicos.)S: ¿Pasa
por la plaza Bricatto?
T: Si señora.
S: Gracias (sube lentamente). Buenas tardes (al chofer), buenas tardes
(al hombre). ¡Que día! Cada vez se me hace más difícil
comprar regalo. Tuve que comprar... a ver: tengo 23 nietos, tres nacieron
este año, nueve hijos casados, tres yernos, tres nueras y y los
tres que faltan son unos cabezones. Joven ¿Cuánto suma
eso?.
A: ¿Perdón?
S: ¿Cuántos regalos? 23 nietos, 9 hijos, 3 yernos,
3 nueras y 3 brutos...
A: 23 más 18 son... 41
S: Muy amable. Dime entonces ¿Por qué habré comprado
46 regalos?
A: No sé (con cara de “debe tener un tornillo suelto”)
S: Yo le voy a decir porque. Porque hay gente que a veces se le olvida
a uno, en especial niños, entonces yo cuando era niña soñaba
con los regalos que me traería el viejito pascuero, usted sabe,
la ilusión, la esperanza navideña, el espíritu de
la inocencia y yo pienso en esos niños, que a lo mejor no van
a recibir los regalos que soñaron, y por si acaso, compro más.
Uno nunca sabe. Porque si Dios nos da tanto, debemos compartir con los
nuestros. ¿No cree? Yo me veo a mi misma en esos ojitos de mis
nietos, porque como decía mi papá en esa casa que teníamos
en la calle Lira por el año... A ver, si yo nací en el
año 23 y nos mudamos de allí a los 15 años, ¿Cuánto
suma?
A: (Mira al público con cara de desesperación)Se apagan
las lucesTERCER ACTO
(Se sube una madre con su hijo (a) al asiento delantero. La señora
mayor sigue hablando y el hombre se ve desesperado mirando por la ventana.
Cuando el niño se sube de inmediato comienza a tocar las perillas
del auto y el taxista se pone gentilmente tenso, luego ferozmente tenso.)S:
... entonces San Nicolás debe ser para todo niño un
símbolo, algo muy importante...
M: ¿pasa por la Plaza Bricatto? (la señora mayor “para
las orejas”)
T: Si (Madre e hijo se suben)
(silencio corto: media hora mínimo, dos días máximo.
Chiste)
S: Señora, ¿Usted también se baja en Plaza Bricatto?
M: Si
S: ¡Ay, que bueno! No sabe lo bien que me siento acompañada
en especial ahora que se está oscureciendo.
M: Si, es tarde.
S: Y con todos estos regalos
H: Señooor, ¿para qué sirve esto?
T: Para llamar a la central.
H: ¿Por qué?
T: Emergencias, diligencias...
S: Oiga mi hijito ¿qué le pidió al viejito pascuero?
A: (Muy caballeroso pero contenido, tratando de hablar civilizadamente)
Señora, tendría la amabilidad de cambiar de tema. Llevo
media hora escuchándola. Ya tuve un día muy pesado: tengo
hambre, calor, cansancio y desesperación. Y usted sigue fanática
del viejito pascuero ¡Y ni siquiera existe!.
M: (no queriendo contestar finalmente decide responder en voz baja
haciendo gestos con sus manos) Mi hijoto, ese señor esta loco.
H: ¿Por qué está loco?
M: No sé
(Silencio. El niño piensa, la abuela esta indignada y altiva,
la madre está nerviosa y el chofer tenso)
H: Mamá ¿y él también esta loco? (apuntando
al chofer)
M: No. él no lo es. ¿Te acuerdas de ese hombre que nos
dijo que había un regalo que nunca se echaba a perder, y que ninguna
persona te lo podía robar? Bueno, ese señor estaba
loco.
S: Disculpe señora, yo no concuerdo con su opinión. Y iba
a comprar ese regalo, pero el costo era muy alto y yo no podía
pagarlo.
T: ¿Cuánto costaba?
S: Todo
T: ¿Todo qué?
S: Mi vida.
T: ¡Qué absurdo! ¿Cómo puedes dar tu vida?
(Silencio)
A: ¿No habrá sido ese hombre que dijo que murió para
que pudiéramos tener ese regalo?
S: Si, ese era.
A: Si, ya sé quién es. Lo oí hoy día mientras
hacía las compras, pero me faltaba tanto por comprar, tenía
tanto que hacer, que me fui.
(Silencio)
T: A mi no me parece una locura esa idea. Yo siempre he pensado que
uno gasta demasiado en esta fecha y, a la larga, los regalos se echan
a
perder.Se apagan las lucesCUARTO ACTO.
(Sólo Están los dos hombre: taxista y hombre adulto.
Entran los cantantes colectivo y con voz fuerte y nada que ver con
el interior
de un colectivo, asustado a los otros, dicen:)
¡ Señoras y señores pasajeros!
J2: No es nuestra intención molestarlos...
J1: pero la vida que nos ha dado tanto...
J2: ya no nos da tanto...
J1: somos padre de familia...
J2: con seis boquitas que alimentar..
J1: él tiene cinco niños y yo uno...
J2: los dos somos huérfanos...
J1: viudos...
J2: mancos...
J1: y cojos... (sacan un carnet cualquiera que, se supone, acredita lo
que dicen)
J2: Gracias a la Teletón y a don Francisco...
J1: nos han dado brazos y piernas...
J2: madres y padres...
J1: y una tremenda cuenta que pagar.
J2: Por eso que estamos aquí. De antemano...
J1: mu...
J2: cha...
J1: ssss...
J2: gra...
J1: ci...
J2: a...
J1: ss...
J2: ¡Hit it Johnny!
J1: (Comienza a cantar) Uuuuuu
J2: (Segunda voz) Uuuuuu
J1 y J2: Uuuuu ¡Oso!
J2: Señores pasajeros: ese cuento fue una mentira.
J1: Somos estudiantes de teatro y estamos haciendo un proyecto de
arte dramático “interactivo”
J2: Es decir, para lo cual, no obstante, a pesar de, y (enfatiza)
sobre todo... el público participa con los actores. o los actores participan
con el público.
J1: El título de la obra de hoy es...
J2: ¡El Gran Asalto!
J1: (toma la actitud exagerada de un pasajero atemorizado, irónicamente).
oiga caballero ¿de qué me habla?Se apagan las luces.QUINTO
ACTO
(Adulto y taxista sentados en l calle)Adulto: ¡No, no puede ser! ¿cómo tanto? ¿Dónde
está la policía cuando uno más los necesita? No.
Nada que ver... Estoy hablando puras... Me pasé un día
completo comprando y me roban todo. TODO. ¿Qué voy a hacer?
Cómo tan “gil”. (una pausa) ¿Humbertito te
llaman por teléfono! (Actúa como humbertito) ¿Aló mi
amor? Si, no... no... no... no traje ningún regalo. No tampoco
para usted. No, y no es chiste. Me robaron. La billetera es lo de menos
(deja de actuar como Humbertito) Mi amor, ¡no tengo alma! (Lo dice
fuerte y luego se esconde de algo cubriéndose la cabeza con
sus brazos)
Taxista: (Estoico, pausado, con los ojos abiertos, mirando hacia
un punto invisible frente a él) Mi... Hyundai. Mi... taxi. Mi... fuente
de ingreso. No. no. ¡no! debí haber invertido mi tiempo
y mi plata en algo que... ¿Cómo se llama ese hombre del
regalo que nunca te podía quitar, el que no se echa a perder...
Adulto: ¿Qué?
Taxista: T-e-e-s-t-o-y p-r-e-g-u-n-t-a-n-d-o s-o-b-r-e e-l r-e-g-a-l-o
ese que...
Adulto: Ah, sí. No sé.
Taxista: (furibundo) ¿Cómo que no sabes?
Adulto: No sé.
FIN
MENSAJE
No pase un día comprando
para que después todo se le vaya. La Biblia dice que para el Señor
un día es como mil años y viceversa. para él fue
un día perdido, pero simboliza toda la vida. No pase su vida comprando.
Pague el precio más alto por el regalo que más vale. Ese
regalo que no perece. No pierda su vida. ¿Cuál es su precio?
Como dijo la abuelita: todo. Y de qué se compone nuestra vida:
segundos, minutos, sentimientos, casa, auto.
|