Los judíos habían sido criados bajo el viejo pacto con sus inevitables “tú harás tal cosa…” y “tú no harás tal otra…”. Ahí estaba, con toda su dureza, con todos sus castigos, si ellos desobedecían. Pero a través de sus profetas Dios dio a entender que debía existir un nuevo pacto. En vez del viejo “tú harás tal cosa…y tú no harás tal otra…”, ahora es “Yo haré esto… Yo haré esto otro…. Yo pondré mis leyes dentro de ti. Yo las escribiré en tu corazón. Yo pondré mi Espíritu dentro de ti. Yo me olvidaré de tus pecados y de tu maldad. Yo nunca más me acordaré de ellas. Yo haré esto, yo haré esto otro. Bajo el viejo pacto Dios exigía cosas que los hombres, sin ayuda, eran incapaces de dar. Bajo el nuevo pacto, Jesús mismo asume la responsabilidad de que las condiciones se cumplan. En vez de la vieja ley con su condenación y lo imposible que era, ahí está el divino “yo haré”, con la confianza puesta en la habilidad del Señor para llevarlo a cabo en nuestras vidas. El nuevo pacto no es un pacto para la elite espiritual. Fue hecho para satisfacer las necesidades de una nación y gente que había fracasado por completo. Es un mensaje para hombres y mujeres que fracasan- la clase de personas que somos nosotros. El apóstol Pablo dice, “con un mensaje como éste ¿cómo puedo desanimarme? ¡Tenemos este maravilloso evangelio, un evangelio que no sólo exige sino que también capacita!” Confío en que atesores la maravilla de este mensaje delante tuyo. Tiene poder para transformar vidas y para levantar a las personas y para sostenerlas. Jesucristo mismo es la seguridad. Y recuerda que el nuevo pacto está basado en la seguridad de pecados perdonados y olvidados. “Perdonaré sus maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados” (Hebreos 8:12). ¿Por qué deberíamos nosotros seguir recordando lo que Dios dice que ha olvidado? 
Esta es la base del nuevo pacto: Jesús se encargó del pecado. Cuando le confesamos nuestro pecado y nos volvemos de nuestra maldad, en el mismo acto, ya es perdonado por Dios y no arroja una sombra de culpa sobre nuestras almas. JESUS te dirá: Yo haré esto…. Yo pondré mis leyes dentro de ti. Yo las escribiré en tu corazón. Yo pondré mi Espíritu dentro de ti. Yo me olvidaré de tus pecados y de tu maldad. Yo nunca más me acordaré de ellas, Yo Soy la Vida. |